La Graciosa es la isla habitada más pequeña de Canarias, a 25 minutos de barco de Órzola. No hay asfalto: las calles de Caleta de Sebo son de arena, se camina por ella como por la playa, y fuera del pueblo solo hay pistas de tierra, volcanes bajos y playas vacías. Se recorre a pie, en bicicleta o en los taxis 4x4 del pueblo.
El barco te deja en el muelle del pueblo. Alrededor están la iglesia, los bares de pescado del puerto, el alquiler de bicicletas y la parada de los taxis 4x4. Es el único núcleo con servicios de la isla (hay otro caserío, Pedro Barba, sin ellos), así que el agua y la comida para el día se resuelven aquí antes de echar a andar.
Playa Francesa es la playa de la excursión en velero y la más accesible desde el pueblo: agua tranquila, arena clara y el cono ocre de Montaña Amarilla justo al lado. Es la opción sensata si vas y vuelves en el día con el barco de mediodía o de las 16:00: se va y se vuelve caminando por la pista de la costa sur, con tiempo para un baño largo.
Subir a Montaña Amarilla es corto pero pedregoso, y la cumbre es frágil: mira el camino y no te salgas de él.
Playa de las Conchas está en el norte de la isla, frente al islote de Montaña Clara, y es la foto que todo el mundo lleva en la cabeza: arena dorada y mar azul intenso. Queda lejos del pueblo: en bici es la excursión clásica del día, y a pie solo si te sobran horas. El oleaje suele ser fuerte y a menudo ondea bandera roja: es playa de mirar más que de bañarse.
Si vas con la modalidad de recogida en hotel (isla de 11:00 a 16:00), Las Conchas en bici es justo lo que da tiempo a hacer, sin entretenerse.